México se escribe con M de Mujer

Columna: Ivette del Río 

El nombre de Claudia Sheinbaum Pardo será rotulado en la historia de México, logró ser la ganadora en la elección más importante de nuestro país, histórica en sus cifras pero también en sus representantes, si sólo veintiocho mujeres en el mundo son jefas de estado o de gobierno, y en América Latina apenas siete han sido elegidas para el cargo de presidenta de un país: Nicaragua, Panamá, Chile, Argentina, Brasil, Costa Rica, y la actual presidenta de Honduras, Xiomara Castro, para Claudia Sheinbaum el reto es mucho más grande. 

Y es que hablar de la primera mujer presidenta de México es hablar de la posición de poder que ahora pueden ocupar las mujeres, espacios que históricamente se designaban para los hombres dota de una enorme carga en las espaldas de la presidenta electa.

Pero, ¿cuáles son los retos de la próxima presidenta de la nación?

Sheinbaum tomará posesión el 1 de octubre con una aprobación descomunal, pero también tendrá que lidiar con una arraigada misoginia y contra los poderes fácticos encabezados por hombres, líderes sindicales, dirigencias de partidos, élites empresariales y dueños de la prensa.

Además, Claudia hereda el poder por una fuerza política construida a partir de la popularidad de Andrés Manuel López Obrador, más que del mismo partido MORENA, por lo que el apoyo popular también será un factor importante que deberá tomar en cuenta en su campaña permanente como Presidenta. Si a esto le sumamos las demandas y exigencias de colectivos feministas que esperan que el gobierno liderado por una mujer también se convierta en un gobierno aliado, ser el relevo de AMLO será el menor de sus problemas.

Un dato interesante sobre la participación política de las mujeres, es que en esta elección, más de 51 millones de mujeres fueron inscritas en la lista nominal, el reto para Sheinbaum es no solo afianzar la Cuarta Transformación sino hacerlo desde la renovación del papel de las mujeres en todos los ámbitos de la vida.

Cuando fue Jefa de Gobierno de la CDMX tuvo una serie de eventos desafortunados con el movimiento feminista, sin embargo tambien ha existido un trabajo institucional de políticas públicas respecto a temas como la alerta de violencia de género. 

Pero es justo este momento, donde Claudia Sheinbuam tendrá que reconciliarse con el movimiento de mujeres, pues no solo será la primer presidenta mujer, sino que llegará con colchón suavecito para lograr sacar reformas que han sido evadidas por la actual legislatura, deberá voltear a ver a las mujeres indígenas, a las afroamericanas, resolver el tema de la vivienda, de los cuidados y más, es decir ya no hay pretextos para que reformas en favor de la población vulnerable sean aprobadas. La candidata electa tendrá como ventaja que en su periodo tendrá mayoría calificada en la Cámara de Senadores y Diputados, es decir el camino será sencillo sin una oposición severa. 

Sin duda el perfil científico de Sheinbaum podría modelar el liderazgo femenino que, le exige mayor rigor y disciplina, dentro de una cultura política mexicana hecha a la medida de los hombres, sin embargo tendrá que empatizar con todos los sectores que le permitan una negociación de todas las ideas y es ahí donde la estrategia de comunicación política de la próxima presidenta, tendrá que ser la piedra angular para no solo comunicar, sino convencer, que los más de 35 millones de votantes a su favor, no se equivocaron.

En resumen, Claudia Sheinbaum Pardo no deberá desaprovechar el lugar otorgado por una aplastante confianza del electorado, si no que necesitará superar todos los retos que se le presenten para que este momento histórico, se convierta en una normalidad, y así tal como lo dijo ella en su discurso, luego de la elección: “México ya no se escribe con M de machismo se escribe con M de mujer”. 

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