IVETTE DEL RÍO
Hace unos días, Claudia Shienbaum, presidenta electa de México, tuvo un encuentro con mujeres llamado “Con Claudia llegamos todas”, ahí la exjefa de Gobierno celebró que es tiempo de las mujeres y es tiempo de transformar.
Lo relevante de la reunión con colectivos feministas que apoyaron su campaña, principalmente adheridas al proyecto de la 4T, fue el discurso cargado de simbolismos feministas que se aprecia será la columna vertebral de un gobierno al que ella ha llamado de transformación feminista.
Mostró una postura ante la campaña de la oposición, una campaña mala por cierto, que aprovechó y referenció en numeradas ocasiones el cobijo del aún presidente de este país, Andrés Manuel López Obrador sobre la candidata oficialista,Claudia habló de las calumnias, de la guerra sucia y de un sin número de argumentos misóginos utilizados por los malos asesores de campañas negras, pero también de plumas dijo ella, del conservadurismo, que la llamaron, “calca o clon”.
Un argumento que persiste sobre la alta expectativa de la desvinculación de Sehinbaum con López Obrador, y aunque el proyecto será de continuidad a la cuarta transformación, ya se observan ciertos matices que marcarán la gestión de nuestra primera mujer presidenta.
Sin embargo, en el discurso de casi 15 minutos en el Claustro Sor Juana, utilizó el mismo sermón de la transformación, la justicia social, la corrupción y privilegios, líneas bastante utilizadas en campaña, con adherencias ahora como falsos feminismos, mujeres transformadoras, y primero las mujeres pobres.
¿Cuál será entonces la verdadera transformación feminista?
Hay dos cuestiones importantes, la primera en la representación en todas las esferas públicas de las mujeres que tendrán incluso que agregar en el vocabulario títulos como Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, o bien, tan sólo decir Presidenta de este país, que lleva una enorme carga de simbolismos, como romper el techo de cristal, lucha histórica de mujeres, y la construcción de un camino largo y complejo hacia la igualdad de género.
Esta primera cuestión no solo recae en Claudia, si no también, en los círculos más pequeños de socialización de las mujeres, que van desde la familia, las aulas de clases, las asambleas comunitarias hasta las instituciones que deberían garantizar estas cuestiones, como los mismos partidos políticos y cada una de las cámaras.
Y precisamente es en estas cámaras donde recae la segunda cuestión que apunto, y que depende absolutamente de su gestión y mando de la nueva Presidenta, y es cerrar la brecha de género y disminuir la violencia contra las mujeres en todo el país, asuntos nada sencillos que tratar pero que tendrán que ser una prioridad en su gobierno.
Serán ambas cámaras aprovechando la mayoria aplastante que tienen sobre la oposición, quienes tendrán la oportunidad de demostrar que efectivamente este gobierno es feminista, apostando a cada una de las refomas en beneficio de ellas, tales como el Sistema Nacional de Cuidados que a propuesta de campaña de la candidata de la 4T, sería coordinado por el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), de esta manera el gobierno podría apoyar en los cuidados de niños, adultos mayores y personas con discapacidad. Además de la pensión universal a mujeres de entre 60 y 64 años que formaría parte del Sistema Nacional, con el objetivo de que las mujeres tengan derecho a sus autonomías.
Olga Cordero dijo en el encuentro, que este gobierno entrante garantizará cada uno de los derechos de las mujeres por que hay una mujer en el poder, sin embargo como casi todo es otra cosa, su condicion de mujer no es sinónimo de feminista, y Claudia ha evitado abordar temas fundamentales en la lucha de las mujeres mexicanas, pero es ahora donde tiene todo el poder para demostrar que efectivamente, no llega sola; llegamos todas.